lunes, 14 de noviembre de 2011

La lluvia estaba cayendo ya con furia, porque los martes generalmente llueve fuerte, en cambio los viernes son más soleados, más dignos de arcoiris de brillantes colores asomándose por el inedciso cielo. Yo no quiero ser irrespetuoso , pero a mí el cielo no me importa nada, mejor la tierra, donde apoyamos los pies. ¡Qué frío tienen mis pies! Si mamá no estuviera en el cielo(mejor dicho bajo tierra) me tejería unas lanudas medias. Siempre odié las medias de lana porque me dan picazón. Talvez, en la cocina encuentre algo rico para comer. Para apaciguar mi intenso frío podría hervir agua y tomarme un té... te amo, todos saben que por eso siento siempre un helado viento dentro de mí, susurrándome cruelmente tu nombre, recordándome que no estás acá. Acá, justo acá, en este sucio sillón soñé con vos, anoche. Vos tenías el pelo más largo que de costumbre, te lo peinaban unas ninfas de algún lejano bosque y tu pelo larguísimo te llegaba a los pies.. ¡Qué frío en mis pies! Como extraño.. mamá quiero medias, tus horribles medias de lana, ya no me importa. Que se marche mi castigo de vivir eternamente dormido en el invierno, como aquella tarde que cerró la puerta y me dejó perplejo. Ese día me tomé un té, lleno de amargura, y tiré las medias. No sé bien porque. ¿Qué será de ella? en alguna gota de la lluvia de estar, abrigada, con mis medias lanudas, mirando despectiva mi desgracia. Y mi corazón agujerado quizás necesite otro patético sueño en este patético sillón, te extraño. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario